La llegada de la calor es un factor condicionante en tu día a día, ya que modifica de manera directa e indirecta tu vida, incluso a tu cuerpo.

Sí, el calor provoca una serie de efectos tanto en el organismo de los seres humanos, como en las actividades que realizas de manera cotidiana, de hecho, algunos estudios se han fijado en la influencia del calor sobre el rendimiento deportivo.

Desde el punto de vista de la ciencia, estos son los efectos de calor en la vida cotidiana:

  1. Mayor cansancio

Una de las principales consecuencias del calor es la dilatación de los vasos sanguíneos. Aunque se trata de una respuesta biológica (hemodinámica o física del flujo sanguíneo) que nos permite reducir nuestra temperatura corporal, al convertirse en un conducto más ancho, la presión de los fluidos es menor.

Esto se traduce en un descenso de la presión arterial que se manifiesta en forma de cansancio y fatiga.

  1. Hinchazón del cuerpo y los materiales que te rodean

¿Sabes esa sensación de no poder sacarte un anillo en verano? La razón no solo tiene que ver con tu cuerpo y con que se te hayan hinchado los dedos.

La gran mayoría de los materiales tienden a expandirse cuando hace mucho calor por el efecto de la dilatación térmica. Hasta ahora podrías pensar que, si un anillo se dilata, debería quedarte más grande, pero es más bien al contrario; el anillo aumenta su grosor y a su vez, tus dedos también lo hacen.

  1. ¿Es correcto tomar bebidas frías para combatirlo?

Es algo muy común porque cuando tienes calor buscas justo el efecto contrario. Pero lo cierto es que es algo contraproducente, tu cuerpo trabaja más.

Cuando ingieres cualquier líquido, este adopta tu temperatura corporal. Una bebida fría te provocará una mejor sensación porque tiene ese efecto refrescante, sin embargo, tu organismo debe realizar un esfuerzo energético para asimilar dicha temperatura a la de tu cuerpo.

Por ello, en verano, lo mejor es tomar bebidas ‘del tiempo’ para evitar cambios bruscos de temperatura.

  1. ¿Hacia dónde se va el calor?

¿Sabes que en los lugares de interior (sin mar) las temperaturas son más altas durante los primeros meses de verano?

Después, ocurre lo contrario y las temperaturas más altas se dan en lugares de costa y por más tiempo. Esto se debe a la gran capacidad calorífica del agua.

Del mismo modo que tarda mucho en coger una temperatura, también conserva muy bien el calor. Es la causa de que en los lugares de costa las temperaturas sean mucho menos extremas que en los lugares de interior.

  1. Más burbujas en las bebidas

Un dato curioso de las bebidas típicas de verano, los refrescos, es que cuanto mayor es la temperatura exterior, su solubilidad, es decir, la capacidad de disolución de un gas dentro de un líquido es menor.

Es decir, la cantidad de gas que estaba disuelto en el refresco dentro de la nevera no podrá estarlo al sacarlo de ésta, lo cual se manifestará en una gran cantidad de burbujas.

  1. El calor también afecta a tu coche… Y a tu bolsillo

Aunque se suele circular con las mismas ruedas durante todo el año, las altas temperaturas provocan la perdida de presión en los neumáticos, aumentando las posibilidades de pinchazo o reventón.

Otra consecuencia del calor intenso es que se desgastan más, acortando su vida útil y aumentando el consumo de combustible… Malas noticias para los tiempos que corren.

Por REDACCION

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